estadísticas en los blogs

No puedo evitar sonreír con socarronería cada vez que leo en algún blog que se ha alcanzado cierto número de visitas. Es muy típico ver anunciado a bombo y platillo el hito de las diez mil visitas, o las cincuenta mil, o las que sean. Aparte de que me importa un bledo, no sé que tipo de información pretenden aportar con esa cifra. Personalmente, yo, que he tenido varios blogs, nunca me he preocupado de observar ese contador monótonamente creciente, incluso perdí toda referencia al cambiar de un blog a otro. Sólo tengo curiosidad por saber el número de visitas diarias a mi blog, de dónde vienen y poco más (si es que esto tiene alguna relevancia dada la poca gente que pasa por aquí).

Porque seamos realistas, en términos absolutos el número de visitas no dice nada. ¿En cuánto tiempo han entrado? ¿Cuántas visitas se reciben al día? Y ya no digamos que no sabemos qué tanto por ciento son generadas por el propio blogger, por alguien que entra varias veces al día, por las mismas cuatro personas entrando a diario… También se está obviando que probablemente la mayoría de las visitas procedan de buscadores, que éstas entran de casualidad, y que lo más seguro es que se vuelvan por donde han venido. Por otra parte, ¿tener tantas visitas equivale a tener tantos lectores? ¿Cuál es el tiempo medio de permanencia en la página? No es lo mismo tener lectores que visitas: que llegan, echan una ojeada rápida, y se van. Y si, por ejemplo, un blog no se actualiza en un mes, pero sigue generando visitas de buscadores y despistados que sólo van a ver si hay algo nuevo, ¿qué valor tienen estas visitas? Luego está el hecho de por qué entra la gente al blog: alguien con algún tipo de repercusión mediática lo tendrá más fácil que un don nadie, y un blog sobre porno tendrá más éxito que otro sobre el folklore aragonés, y tampoco es comparable llevar dos meses que llevar cinco años y que todo el mundo te conozca. Y si un buscador decide que nuestro artículo sobre drogas, chicas desnudas, sexo duro, y viagra gratis, es relevante, tantas más visitas gratuitas conseguiremos. De hecho todo el mundo se pregunta como atraer más visitas a su blog; ¿pero es que acaso sacamos un provecho de ello?

Quizás deberían considerarse otras variables estadísticas, como el número de comentarios por entrada, o el número de enlaces hacia el blog; y aun así éstas también pueden relativizarse: teniendo en cuenta la antigüedad del blog, lo chaquetero que sea el blogger al comentar y enlazar a los demás, etcétera. La conclusión debería ser que acumular más visitas en principio no hace el blog mejor ni peor, ni tampoco el hecho de recibir más comentarios, ser enlazado por otros blogs, … A veces incluso puede depender más que nada de la promoción que uno haga. Pero es cierto que normalmente las visitas dan una idea aproximada del éxito del blog, y tambien es verdad que a quien tiene un blog le hace ilusión llevar esa estadística, si bien en general de manera tosca. Claro que para eso están las estadísticas, para tomarlas como a uno le dé la gana.

agobiado con una semana difícil

Estos días están siendo un poco turbulentos para mí. El fin de semana me quedé en el piso encerrado como una mona y apenas salí a dar una vuelta. Esto es porque se me avecina bastante trabajo. Y aun así puedo decir que fueron dos días muy poco productivos. En una semana tengo que empezar tres trabajos, y hacer dos exámenes parciales, uno de ellos de una asignatura que odio. Por esto se puede decir que debí sufrir una pequeña crisis de ansiedad entre el estudio y el encarcelamiento voluntario. Con varios días por delante y la posibilidad de demorar todavía más alguno de los trabajos, vivo un constante tira y afloja entre mi voluntad y mi acostumbrada despreocupación; procrastinación y su correspondiente crispación. Lo único que me consuela es que al terminar esta semana habrá premio, que probablemente sean tres: una cena y fiesta el jueves, otra cena y concierto el viernes, y el sábado ruta de pubs con unos amigos a los que veo muy de vez en cuando. Pero yo no soy de salir tanto, ni mucho menos, si es que ahora ya sólo falta que el domingo me vaya de putas.

sin quererlo ya tengo webcam

Siempre pensé que las webcams eran un artilugio absurdo para la mayoría de mortales, por lo menos para aquellos no dados a la videoconferencia por motivos profesionales o de fuerza mayor. Incluso podría tratarse de un dispositivo intromisivo en la intimidad del hogar. Vamos que no es necesario estar hablando con alguien por voz o mensajería instantánea y que esté viendo en todo momento tus muecas de disconformidad, tus ojeras, o tu chándal de los domingos. Esa es una de las ventajas del teléfono, que no nos ven, y a la vez una de sus desventajas, que al no ver ni ser vistos se pierde toda la información que conlleva la comunicación no verbal. Por supuesto queda a discreción de cada uno el enchufar o no la camarita, aunque si todo ha de terminar como en las películas futuristas de antaño, al final será hasta de mala educación no ponerla.

Pues recientemente recibí una carta del banco informándome de que si abría una libreta me regalarían una webcam. Como por lo visto el anuncio no tiene trampa ni cartón, y como la palabra gratis es más poderosa que la razón, no he tardado en ir a recogerla. Aun no tengo claro que haré con ella. Tal vez me convendría revitalizar el blog y darme a conocer colgando videos mios en Internet. Es un hecho que aquellos que lo hicieron ganaron miles de adeptos a sus discursillos de dictador suramericano, sus poesías de navidad, canciones en playback, bailes esperpénticos y demás fanfarrias. Salir haciendo el mayor de los gilipollas es sinónimo de popularidad garantizada. Como a tal efecto sólo están bien consideradas las chicas monas, yo pasaría como un friki más a engrosar la larga lista de fantoches de Internet.

También está muy extendido el uso de webcams entre los exhibicionistas. Personalmente nunca he tenido la tentación de entrar en chats guarros para mostrar mi chorra ante jovencitas de mente desviada, pero aunque no me seduce la idea nunca puedes decir de esta agua no beberé. Bien podría de todos modos hacer gala de mi guapura en videoconferencias con diversas mujeres, claro que esta posibilidad no está exenta de efectos totalmente adversos. Y ganarme la vida mostrando mis quehaceres diarios al mundo las veinticuatro horas del día tampoco parece algo muy factible. Incluso puede valer para videovigilancia o para espiar a la vecina. Quién me iba a decir, escéptico de mí, que esto pudiera dar para tanto. No sé que voy a hacer finalmente con el dichoso aparato, creo que lo mejor es que vaya probando todas éstas y otras posibilidades y ya os contaré.

no fumo y no tengo hora

“No fumo y no tengo hora” es una de esas frases simpáticas que podemos encontrar estampada en alguna de las camisetas que se venden por Internet. Su portadora anunciaría de un modo elegante a los moscones de turno que no desea ser molestada. Cualquier chica, salvo físicos verdaderamente horripilantes, sabe lo que es ser asediada en discotecas, pubs, playas, gimnasios, y demás hábitats comunes del buitre leonado. Y ese acercamiento empieza con miradas y sonrisas in crescendo, hasta que se materializa en una pregunta inocente, por lo menos en apariencia.

¿Tienes fuego? ¿Tienes hora? Son todo un clásico para entablar conversación, a pesar de que el tabaco vaya cada vez más a la baja, o de que cualquiera hoy en día lleve la hora su móvil. ¿No nos conocemos de algo? ¿Vienes mucho por aquí? Eufemismos que conforman un código socialmente aceptado. Encajan bien tanto con las normas de educación como con el juego de la seducción, en el que parece que ya está todo inventado. Sin embargo todos conocemos el verdadero significado que traen esos viles pretextos. Hola guapa, ¿quieres follar? ¿Estás soltera y te apetece que nos conozcamos un poco? ¿Me presentas a tus amigas que están muy ricas? Serían comentarios demasiado indecorosos para empezar a flirtear con una completa desconocida.

Así pues se sigue tirando de tópicos, si bien hay quien intenta innovar con nuevas excusas en un alarde de originalidad. Los hay que tienen suerte y no necesitan ningún pretexto para atraer la atención de las féminas, y en el lado contrario están los titubeantes, condenados al fracaso al mínimo atisbo de inseguridad. Afortunadamente todas estas teorías se rompen cuando aparece una chica entre un millón que decide tomar la iniciativa. Pero siendo realistas los que ligan son unos pocos. La muchachada va a la discoteca y se regodea en su borrachez. Parece que dónde debería ser más propicio entrar en contacto con gente nueva es dónde más cuesta romper el hielo de esas barreras que nos separan. No sabemos ya que decir, la timidez nos embarga, y soltamos gilipolleces… o lo mismo de siempre.

la imagen que tienes de mi

Mientras me miras intento ofrecerte mi mejor sonrisa. Creo que lo más que puedo darte es una mueca falsa, que muestre mi dentadura y mi cara más amable. Sé que no puedo esconderte mis defectos, pero por lo menos debo intentar disimularlos. No tenemos mucho tiempo para vernos, de modo que si te hicieras una mala imagen de mí ya nunca la olvidarías, y eso me da miedo. Porque entonces la ilusión que construyo de la mejor versión de mi mismo se desmoronaría en tu memoria implacablemente. Y yo me sentiría mal por no haber aprovechado nuestro momento, aun sabiendo que no es mi culpa, que no puedo ofrecerte nada más. Me gustaría que pudieras observarme de mil maneras y te quedaras solamente con la que te gustase más, pero sé que eso no es posible. Tendría que eclipsar mis puntos más oscuros con mis encantos, incluso por medio de artificios, hasta que me vieras como alguien perfecto para ti; mas la perfección no existe. Así que si no logré conquistarte anteriormente, cada vez será más difícil que eso ocurra en un futuro. Porque tu no puedes verme con otros ojos.

Aquel imbécil que sigue detrás tuyo se ríe de mi, y lo pasa bien observándome. Va dando vueltas a mi alrededor para poder captar mis reacciones a cada instante, sacando una foto tras otra, y sugiriéndome distintas poses como si acaso yo fuera modelo de revista. Reconozco que nunca fui fotogénico pero quiero probarme una vez más; todavía me queda algo de vanidad. Luego veremos el resultado y nos reiremos los dos; sin embargo, para mis adentros, todas estas fotos me harán recordar que no soy esa imagen impecable que guardo en mi imaginación, sino que todas aquellas instantáneas, tanto las de “aquí sales guapo”, como las de “mira que cara has puesto”, o las de “como puedo salir tan mal”, son la única realidad física que todo el mundo, menos yo, puede apreciar y juzgar objetivamente sobre mi.

crónica de una transexual no anunciada

Hoy al llegar a casa me he sentado en el sofá y he puesto el televisor. A esa hora daban el Diario de Patricia. Una mujer que rondaba la treintena se reencontraba con su exmarido: una transexual de nombre Vanesa. Había que zanjar cuestiones económicas en relación a la hipoteca que aun tenían pendiente. Al parecer Vanesa venía a reclamarle su parte, porque cuando él/ella era su marido la había mantenido muchos años. Después de exponer su posición, se ha escondido y han dado paso a su exmujer, que evidentemente no sabía a lo que iba.

- ¿Tienes pareja María?
- No, estoy divorciada.
- ¿Y que sucedió para que rompierais?
- Circunstancias de la vida.
- No quieres entrar en detalles…
- No.
- Pues mira al monitor, hay alguien que quiere decirte algo.

Entonces ha aparecido en una gran pantalla ese pedazo de transexual tardío, con esa nuez imponente que delataba su pasado viril, exponiendo su mensaje a cámara. A la pobre María se le ha caído la cara de vergüenza. Eso no hacia falta venir aquí a arreglarlo, decía indignada. Lo divertido, o lo bochornoso del caso, es que daba la sensación que más que el haberla traído engañada para tratar sus rencillas económicas, lo que más le jodía era que toda España hubiera presenciado el estado de su peculiar ex pareja. Parece que muchas mujeres toleran mejor que les pongan la cornucopia antes que su pareja se vuelva, de la noche a la mañana, homosexual o algo peor.

si bebes, no te pongas bragas

Mientras esperaba a que empezara la película, he estado ojeando una de esas revistillas que dan en los cines. En ella había una entrevista a la actriz Rachel Bilson, y me ha llamado la atención como los redactores habían destacado la siguiente frase: “las actrices de Hollywood deberían aprender a ponerse ropa interior antes de salir de casa, que si bebes no hay que conducir, y rodearse de gente en la que poder confiar”. No sé si lo decía en un sentido moralizador o más bien sarcástico, el caso es que me dio pena comprobar como muchos de estos actores y actrices de fama internacional, admirados por tantísima gente, son más tontos que un zapato. Además, esta gran lección de sentido común también me lleva a pensar que Hollywood es otro mundo totalmente ajeno al nuestro, igual como aquí vivimos uno, en el tercer mundo otro, y cada cual tiene el suyo particular.

En mi mundo la gente suele llevar ropa interior, no solamente para ir por casa, y aunque sólo sea para mostrarla por encima del pantalón. Normalmente no se bebe si hay que conducir, porque uno no gana para pagar las multas de tráfico ni es plan de echar a perder el carné por puntos; salvo que seas el ex presidente del gobierno, José María Aznar, y te de igual beberte dos botellas de vino que cuatro, hasta como para alardear de ello en una conferencia. Y por lo menos yo, procuro juntarme con personas que me merezcan confianza; si no eres nadie es más que probable que los farsantes de dejen tranquilo. Aunque pensándolo bien, conducir borracho por Hollywood, con los huevos colganderos, y rodeado de malas compañías, también estaría de película.

preguntas de amor a San Valentín

¿Por qué me mosqueo cuando mi tía me pregunta por enésima vez si tengo novia? ¿Por qué puedo llegar a sentirme molestamente presionado a tener pareja en el día de los enamorados, y a la vez estar mohíno por no tener novia ni estar enamorado? ¿Debo buscarme una novia o un rollete? ¿Y si busco una cosa y encuentro la otra? ¿Existe la pareja ideal? ¿Cuanto tiempo puede durar el amor? ¿Realmente merece la pena cultivarlo? ¿Por qué cuando te enamoras lo ves todo de color de rosa y cuando te desenamoras lo ves todo negro? ¿Se trata todo de una perpetua búsqueda de una pareja ideal que no existe? ¿El amor se busca o se encuentra? ¿Es más desesperante buscarlo infructuosamente o esperarlo sin suerte?

¿Pedimos demasiado a cambio de nuestro amor? ¿Damos lo suficiente? ¿Por qué cada vez duran menos las parejas? ¿Por qué luego se reemplazan a la mínima ocasión, dando lugar a la denominada poligamia secuencial? ¿Tendrá esto algo que ver con que cada vez se diagnostiquen más casos de depresión? ¿Qué tiene el amor de sentimiento puro y qué tiene de droga? ¿El amor es un fin en si mismo o se acaba reduciendo a una faceta reproductiva de la especie? ¿Es mejor el sexo sin amor o el amor sin sexo? ¿Se puede vivir sin amor? ¿Se puede vivir sin sexo? ¿Se puede vivir una vida sin una pareja a quien amar? ¿Es más sano vivir un enamoramiento continuo o mejor intentar vivir sin pájaros en la cabeza?

límites de calidad y creatividad en blogs

Recientemente hablaba con un colega que me decía que le aburrían un poco los blogs, porque según él están todos cortados por el mismo patrón. Todos hacen lo mismo, siempre hablan de las mismas cosas, me decía. Y no le faltaba razón: la mayoría nos dedicamos a ir vertiendo nuestras opiniones sobre temas de actualidad, a contar ciertas experiencias curiosas, a hacer recomendaciones, y poco más. Visto así, parece que la cosa no da para mucho si hay tantos blogs y tan poca variedad. Sin embargo, si buscamos un poco más seguro que encontramos aquél que verdaderamente nos entretenga, o que capte nuestro interés por algún motivo. Sea como sea, esta marabunta de blogs tan parecidos los unos con los otros no es casual. Lo que ocurre es que hay ciertas limitaciones al escribir un blog que hacen que la mayoría converjan hacia el mismo perfil.

Quitando los blogs literarios -poesía, relatos, etc.-, que son más bien literatura en forma de blog, y exceptuando también los videoblogs, fotologs y otros experimentos multimedia, todo lo que queda se reduce más bien a un género entre diario personal y periodismo. Dado que los blogs son públicos y que a la larga se hace difícil garantizar el anonimato, el terreno más personal y privado de cada individuo tiende a preservarse, dejando Internet para una faceta más pública de su autor, que a la postre acostumbra a ser la menos interesante. Y ya que nuestro día a día no da para mucho, y si hay tomate no lo vamos a contar por pudor a que personas no deseadas nos leyeran, sólo nos queda prácticamente comentar la actualidad, desde nuestro punto de vista y según nuestros intereses, o hablar del tiempo, o de lo primero que nos pasa por la cabeza. Si a todo esto le sumamos a menudo falta de medios, formación, tiempo libre, o motivación, es comprensible que el nivel medio de contenidos de los blogs no sea nada extraordinario, más bien al contrario.

se acabó el Tomate

Aquí hay tomate, el programa más ruin de la televisión estatal en España, finalizó esta semana por sorpresa de todos y para satisfacción de muchos. Un programa que fue paradigma de la telebasura y líder indiscutible de audiencia en su franja horaria. Se trataba de un formato innovador, como han reconocido muchos profesionales del sector, que presentaba contenidos totalmente vacíos, incluso de mal gusto, como temas de candente actualidad e interés nacional. En el Tomate cualquier rumor era noticia, cualquier desconocida supuesta ex amante de un torero en decadencia tenía derecho a sus quince minutos de gloria. El mayordomo despedido de tal político aparecía rajando sin ningún pudor. Y cuando no tenían miserias o amoríos que contar, se los inventaban y pedían disculpas al día siguiente; o ni eso, porque su buena audiencia les permitía afrontar todas las demandas legales de famosos ofendidos sin despeinarse. Lamentablemente el programa ha creado escuela, y parece que no nos libraremos de esta plaga que va en aumento. Ahora se abre otra vez el debate sobre qué es y qué no es telebasura; un debate inútil porque el morbo y las miserias venden, de tal manera que es una parcela a la que difícilmente renunciarán las televisiones privadas, independientemente de pactos entre si, y es que incluso Televisión Española incluye en su programación un buen número de espacios que tratan temas del llamado “Corazón”. Esperemos que Internet nos ayude a combatir toda esta basura que asola los televisores españoles, o que como mínimo la transforme.

fantásticos ferrocarriles españoles en Catalunya

No sé cómo estará la situación en otras comunidades pero en Catalunya el servicio de cercanías de RENFE es una auténtica calamidad. Y ahora con el tema del despliegue del tren de alta velocidad de Madrid a Barcelona todavía más. Durante la semana pasada llegaron a encontrar hasta cinco socavones –con sus correspondientes derrumbamientos de vía- a lo largo del mismo tramo, con motivo de las obras del AVE, cuyas vías pasan próximas a las de cercanías para llegar a la Estación de Sants en Barcelona. Lógicamente esto ocasionó retrasos varios en el servicio y dio pie a que se formaran más pollos si cabe. El más grave, ocurrido este fin de semana, incluso ha obligado a la compañía a tener que poner autobuses que cubran las tres líneas a afectadas hasta que puedan garantizar la seguridad en ese tramo, lo cual llevará por lo menos unos quince días siendo optimistas. Esto se traduce en que, por ahora, los usuarios tienen que madrugar más para llegar más tarde al trabajo en buses abarrotados de gente.

Situaciones igual de tristes, y evitables, se viven aquí con el tema del subministro eléctrico, el aeropuerto del Prat, las autopistas de pago, … Y luego cuando reclamamos se nos acusa a los catalanes de victimismo, de avaricia, de insolidaridad, … No se dan cuenta de que esta falta de inversiones en Catalunya, y esta política de oídos sordos del gobierno español hacia la generalitat catalana (salvo determinadas concesiones con la vista puesta en las elecciones), junto con la permanente negación de una realidad nacional distinta, no hacen más que acrecentar el desencanto respecto al estado español por parte de los catalanes.

abuelos y jóvenes arrimando la cebolleta

Se puso de moda hace un tiempo la noticia de los abuelos “cebolleta”. Los abuelos cebolleta son aquellos viejunos entrañables que merodean en las aglomeraciones públicas en busca de chicas y mujeres a las que arrimarles el paquete sin que se den cuenta. Así, en calles o transportes públicos especialmente saturados de gente, se pegan a la víctima e intentan frotar sus partes contra el trasero de la muchacha en cuestión. Este acto es antiquísimo y aparece en el manual del viejo verde desde tiempos inmemoriales, pero últimamente ha sido denunciado por parte de los programas de sucesos de la tele, al parecer faltos de otras informaciones más relevantes.

De lo que no se habla en las noticias es de los nietos de los abuelos cebolleta. Son esos jóvenes que merodean sin demasiado éxito a todas las féminas en las discotecas, y que a medida que empeora su tasa de alcoholemia intentan acecharlas cada vez desde más cerca, hasta llegar a rozarlas. Valiéndose de torpes vaivenes de cadera al ritmo de la música, intentan acercarse a todas las chicas con la excusa del baile, siempre por detrás y con alevosía, hasta tratar de tener algún escarceo con ellas o, como mínimo, poder arrimarles la cebolleta durante unos instantes que posiblemente graben en su febril mente.

toca hablar sobre el medio ambiente

¿Qué ocurriría si todo blog publicara una entrada discutiendo sobre el mismo tema en el mismo día? Pues que sería un aburrimiento, un coñazo del copón, leer blogs ese día. Esta es la propuesta para el Día de Acción de Blogs, o algo así: que todos hablemos ese día sobre las mismas cuestiones, y este año versa sobre el medio ambiente. Porque según dicen: “los bloggers pueden cambiar el mundo”. Está bien que nos concienciemos un poco, pero ya se sabe que sólo con estas iniciativas no se araña ni la punta del iceberg del problema. Aunque teóricamente esto no toca hasta dentro de tres días, como soy un impaciente al que no le gusta que le digan lo que tiene que hacer con su blog, aprovecho que hoy no es día laborable para dar mi opinión sobre el tema.

Como todo el mundo sabe, el ser humano es, en general, vago y egoísta. En el tema del medio ambiente además es un guarro. Este verano estuve en el Cap de Creus, el punto más al este de la península, visitando varias calas relativamente escondidas y de no muy fácil acceso. Pues bien, en esas playas que deberían ser casi vírgenes, el suelo estaba lleno de colillas por todos lados, y en el agua encontré un par de latas y una botella de plástico. Entre erizos de mar, cangrejos ermitaños y algún pulpo que llegué a observar, me dolió encontrar aquella mierda. Podría culpar al elevado número de turistas gabachos que veranean en la Costa Brava, pero es que acabé viendo a varios de mis amigos tirando también sus colillas al suelo. Claro, por una colilla… Como no vamos a volver… Guarros y vagos por no guardar la colilla en la bolsa de plástico que traíamos, y egoístas por importarles un pito el que viniera después. Y fue tan sólo otro pequeño episodio de contaminación de nuestro entorno natural, como ocurren tantísimos a diario por todo el mundo y mucho más graves que éste.

La conservación del medio ambiente depende principalmente de los gobiernos, que son quienes pueden regular las leyes para incentivar o castigar empresas y ciudadanos según cumplan o no con las políticas ecologistas. Como a corto plazo es más económico contaminar que no hacerlo, y en cien años todos calvos, nadie pone realmente medios para frenar la contaminación. Los gobiernos hacen lo justito para quedar bien sin que se resienta la economía, las empresas son tan poco ecológicas como se lo permita la ley -salvo que quieran ofrecer una buena imagen-, y a los ciudadanos parece que nos da igual dejar residuos cuando vamos al campo, y casi mejor si podemos ir en coche en lugar de usar el transporte público. De esta manera el planeta se pudre día a día. Los futuros habitantes de la Tierra leerán sobre la selva del Amazonas en los libros de historia y no podrán salir a la calle sin mascarilla, pero nosotros ya no estaremos para verlo. De momento ya tenemos tema de discusión para nuestros blogs y para mostrar al mundo que somos buenas personas. Y ojalá que tanta gente hablando sobre lo mismo sirva de algo.

la saturación informativa

Me gusta estar informado, por lo que normalmente veo los telediarios, escucho la radio, consulto las últimas noticias en Internet, o leo cualquier periódico que cae en mis manos. Al final esta costumbre se convierte más bien en una adicción, de manera que el día que, por lo que fuere, no recibo noticias del mundo exterior, llego a sentirme aislado, o como mínimo, a tener la sensación de estar perdiéndome algo. Y por otro lado, llega un punto en que, después de haberme informado de las noticias del día a través de distintos medios, me da la impresión de haber estado expuesto en vano a tal exceso de información: que si se produce un cambio de ministros, que si ha habido un terremoto en Japón, que si se inunda el metro en Palma de Mallorca, etcétera; y la vida pasa. En definitiva temas políticos, sociales, y de todo tipo que está bien saberlos, pero tampoco ocurriría nada si pasara una semana sin abrir un periódico o ver un telenoticias. De hecho un amigo mío, que apenas lee nada a parte de los blogs, no tenía ni idea de que partido era cada uno de los candidatos a la alcaldía de Barcelona -su ciudad- en las pasadas elecciones municipales. Y es feliz sin pensar en política.

Efectivamente, se puede vivir totalmente al margen de la actualidad, por más cantidad de nuevos medios que vayan surgiendo y de soportes informativos a elegir. Y es que por si fuera poco, muchos blogs también se encargan de divulgar noticias, y es posible acceder a todo tipo de contenidos desde nuestro móvil. Demasiado. Así que, o nos ahogamos en la información, o somos mucho más selectivos. Para los estresados, una opción es mantenerse vagamente informado con las publicaciones gratuitas, por ejemplo durante los desplazamientos en metro o autobús. Siempre quedarán los domingos por la mañana para ponerse al día con los periódicos, las revistas, y los blogs.

ciudadanos de segunda, nuestra otra vida en red

Hubo una época en que los medios no paraban de hacerse eco de Second Life, la aplicación en línea que pretende brindarnos una vida virtual hecha a nuestro antojo. Un entorno tridimensional a través del cual interactuar con los demás usuarios, visitar lugares cuadriculados, comerciar con dinero virtual, y poco más. Un sinsentido al que se le dio un bombo exagerado y por el que realmente transitan cuatro almas en pena que no deben tener nada mejor que hacer. Por si no fuera suficiente, las más prestigiosas empresas abrieron su sede en Second Life a fin de no perder comba en el negocio virtual. Puede que me equivoque pero por ahora todo parece indicar que se trata de un fiasco. Y ya no digamos para aquél que cambió dinero por la divisa virtual.

Pues bien, ahora la moda en aplicaciones web es Facebook, la red social de la que dicen que si no estás en ella no eres nadie. Claro que eso será en los Estados Unidos, porque aquí en España no conozco ni Dios que se haya dado de alta, es más, no está ni traducida a otros idiomas aparte del inglés. De todas formas parece que tiene futuro, sobretodo después de que los desarrolladores decidieran liberar el código fuente de la plataforma, lo que da vía libre a infinidad de ampliaciones, mejoras, y nuevos usos. Por ahora lo que uno puede hacer allí es mantener un perfil público (sólo para usuarios registrados) con sus datos personales, fotos, intereses, aficiones, etc. A partir de ahí se puede contactar con otras personas a través de sus perfiles, mandarse mensajitos, crear grupos de amigos, y un buen surtido de pollas en vinagre que harán las delicias de todo amante de la ciber vida social. Apunten el nombre: Facebook; eso sí, no hace falta que se registren porque de momento parece que no vale mucho la pena (y todavía hay muchas más webs similares, como MySpace, que vendría a ser un Facebook mal hecho).

El tema de las redes sociales es muy interesante, y si no se ha consolidado lo suficiente creo que es, entre otros motivos, por la disparidad de redes existentes, que hace que uno no sepa en cual registrarse por el bajo número de usuarios que alberga cada una, sobretodo en relación al total de usuarios de Internet en un determinado territorio. De momento han tenido bastante éxito las redes orientadas a profesionales, como Xing o Neurona, que permiten buscar y contactar con gente del gremio al que uno pertenezca. Las demás redes sociales sirven, por ejemplo, para mantener contacto con amigos (aunque yo con los míos ya hablamos o nos vemos cuando nos interesa), recuperar viejas amistades del colegio o el instituto (creo que las buenas amistades se conservan siempre, y que los antiguos compañeros tienen suficiente con verse en las cenas de ex alumnos), o hacer nuevas amistades (básicamente lo que se busca en esos sitios es ligar). Luego pueden resultar prácticas, pero no es el fin del mundo si no se participa en ellas.

Tal vez llegue el día en que sea imprescindible tener una identidad unívoca y localizable en la red. Quizás la usaremos tanto para relacionarnos con nuestros conocidos, como para el trabajo, o para contactar con la administración pública. Nos podremos comunicar con cualquier persona internetizada del planeta a golpe de clic, porque seremos uno más entre millones de perfiles interrelacionados entre sí. Esto ya es posible hoy en día, si bien el concepto todavía necesita madurar, y como dije anteriormente, consolidarse en un directorio único. En un futuro no muy lejano habrá que ver si compensa ingresar nuestros datos en esa gran telaraña, a cambio de perder nuestro anonimato y desconectar un poco más de la vida real.

la locura de la fotografía digital

No sé que pasa que cada vez que hay cualquier comida, cena, fiesta, o actividad con los amigos, ya nunca puede faltar la cámara de fotos. Luego pasa lo que pasa, que en el peor de los casos terminas apareciendo borracho en cualquier fotolog o galería de flickr, y te hace mucha gracia entonces… La revolución digital es lo que tiene. Como con las digitales y los móviles se sacan sin problema fotos a cascoporro, siempre hay alguien dispuesto a inmortalizar cada instante. No es como antes, cuando sólo te llevabas la cámara de viaje, o a una celebración especial. Ahora te vas a comer a una pizzería y, si coincides con el fotógrafo de turno, ya ves como no para de fotografiar a la gente, a la comida, al restaurante, a las migas del mantel, o incluso a sus pies. Por eso el personal ya hasta aprovecha para salir posando y haciendo el gilipollas; confieso que yo también lo hago a veces, porque la tontería es contagiosa… De momento nunca he tenido la necesidad de comprarme una cámara digital, y mi móvil es antiguo. Creo que es más importante disfrutar del momento que estar sacando fotos cada medio minuto para recordarlo después.

Gran transexual en Gran hermano

Saltaba a la vista que se trataba de un machorro, no hacía falta que lo aclarase su madre en otro programa de cotilleos. Creo que ya van por el segundo transexual en Gran Hermano. La gran arca de Noé del siglo veintiuno, que cada año nos sorprende con una nueva y excitante panda de personajes, vuelve con la maquinaria bien engrasada para machacar a un nuevo freak: Amor, el/la transexual. Hay de todo en la viña del señor, y así tiene que ser. Dios nos hizo a su imagen y semejanza, y por eso es natural que haya heterosexuales, homosexuales, bisexuales y asexuales, todos conviviendo en armonía y profesándonos respeto los unos a los otros. La naturaleza es sabia. Y cruel a veces. Pero de aquí a amputarse el sexo, hormonarse hasta los ojos y querer aparentar lo que uno no es… Eso es llegar hasta un extremo que no suele ser bien entendido, e incluso representa una aberración para el ciudadano de a pie. Por eso Telecinco ha reclutado a este pobre ser humano, esta bellísima persona, para hacer escarnio de ella y apedrearla a lo largo y ancho de su programación televisiva, especializada en la telebasura más atroz.

hay que comer con la vajilla limpia

Me jode bastante tener que comer en una vajilla que no esté limpia. No hace falta que reluzca como un espejo, y tampoco necesito platos de porcelana ni copas de cristal de bohemia tallado a mano. Pero que no haya restos de mierda por lo menos. En casa, por ejemplo, cuando se lavan los platos a mano suelen quedar bien. En cambio, cuando se usa el lavavajillas, a menudo pueden haber accidentes: vasos manchados como de cal o jabón reseco, o algún resto de suciedad que permanece en los platos. Esto es una putada porque entonces el lavavajillas a ver de que coño sirve, que pérdida de tiempo y energía la de un aparato que en teoría está para ahorrarla. Son casos aislados que suceden a ráfagas: no se sabe si es por el tipo de detergente lavavajillas, por la sal, por el abrillantador, por el agua, por la vajilla que envejece, por el agua, por la disposición de los enseres en la bandeja, o que diantre pasa ahí dentro. Aunque lo que ya me jode más es cuando vas a un restaurante y te encuentras la copa hecha una pena, que la pones al trasluz y ves las caras de Vélmez, o que haya un poco de roña incrustada en el tenedor, o cualquier otra muestra de insalubridad y falta de higiene. Todo es relativo y por supuesto ciertas cosas se pueden tolerar en según que circunstancias, pero esas piezas de vajilla que verdaderamente dan asco pena denotan una dejadez excesiva, o peor aun, la necesidad de una visita urgente al oftalmólogo.

vuelve la carnaza en Supermodelo 2007

Primero fue el Gran Hermano. Luego surgió una oleada de nuevos programas de tele realidad como Operación Triunfo, Factor-X, Supermodelo, Estudio de actores, etc. que vinieron a aportar más de lo mismo. Bajo la fachada de un concurso-escuela cuyo objetivo en principio sería mostrar el proceso de aprendizaje y esfuerzo de superación personal de los participantes, a la vez que reflejar el medio profesional o social en el que se desenvuelven, se esconde un reality show en toda regla. Lo único que realmente interesa al espectador es el morbo de seguir sus éxitos y fracasos, sus emociones a flor de piel, relaciones y malos rollos que puedan haber entre ellos, como si de un culebrón en vivo se tratara. El mundo de la música o de la moda desaparecen por completo de escena cuando hay agrias discusiones o muestras de tensión sexual durante el programa.

Este año, todo esto volvió a quedar muy claro con los cástings de Supermodelo 2007. Durante esas pruebas vimos desfilar a un elenco de guapas, resultonas, y cajeras del súper con delirios de fama y dinero fácil. Se dio cancha a verduleras sin escrúpulos y a mozas del montón sin ninguna oportunidad de participar en el programa. Porque en el mundo de la moda el aspecto físico de las modelos ha de rozar la perfección, y todo lo demás está de más. Aun así pasaron el corte dos feas, para indignación de las demás aspirantes. Raquel, el patito feo de la escuela, niña repelente y mimada del jurado, e Irene, la canaria de rasgos cavernarios, ya expulsada. Ambas reciben, día sí y día también, todo tipo de descalificaciones en los foros de la web oficial, por parte de fans y detractores de Supermodelo 2007. En las demás concursantes, como es natural, se incluyeron distintos perfiles, como el de la pija americana, la tortillera (muy guapa, por cierto), la madre soltera, la repipi, etcétera. Hasta en el jurado tienen que haber personajes como el estilista pejiguero El-Kum o Vicky “la chabacana” Berrocal, sin olvidar la directora de la academia, un tanto excéntrica, cuyos vestidos recuerdan al rey del guarripop y el cutrelux Paco Clavel.

Estamos pues ante un combinado de chicas guapas, durísimas sesiones de fotografía y pasarela, ambiciones, puñaladas traperas, y glamour a la española; ideal para arrastrar una audiencia de fashion-victims, mendrugos, onanistas y amas de casa. Como consumidor esporádico de éste tipo de telebasura -no sólo de documentales de animales vive el hombre- suelo ver alguna gala o programa especial de vez en cuando. Todavía no he degenerado tanto como para dejarme eclipsar por el fascinante mundo de la moda, mas creo que es una buena ocasión para desconectar un rato y relajar mis neuronas mientras vacío mi mente la noche de los lunes. Pero para quien no tenga bastante porquería con esto, siempre quedará la opción de Gran Hermano, que ya va por su novena temporada y es un buen reflejo de la sociedad española más subdesarrollada.

a falta de novedades relleno informativo

Hay días en que hubiera valido la pena no abrir el periódico ni poner el telenoticias. Y no me refiero ahora a las noticias de guerras, catástrofes y desgracias, que siempre están ocurriendo en el mundo y de las cuales sólo se informa cuando interesa. Lo digo más bien por esos días en que hay muy poco que contar, como por ejemplo ahora en verano. Se llevan a portada sucesos como la muerte de un jugador de fútbol, o el caso de un tiburón herido que ha llegado hasta cierta playa. Entonces me invade una sensación de estar perdiendo el tiempo con tanta información sobre temas que ni me van ni me vienen.

Los servicios informativos, en general, tienen que cumplir su cuota: llenando de tinta el periódico, hablando equis tiempo en la radio, y también pasando videos en televisión. Cuando no ocurre nada, encumbran a la categoría de titular cualquier memez que destaque mínimamente entre toda la paja. Noticias como churros. Parece una tomadura de pelo, pero los periodistas que trabajan en estos medios se limitan a hacer su trabajo: hay que informar, de lo que sea. Y la audiencia a tragar como borregos adictos a la actualidad, y muy bien informados por cierto. Lo mismo sucede un poco en este mundo de los blogs: quien no tiene nada que decir opta por publicar lo más trivial que se le ocurra, o sino se inventa algo; la cuestión es publicar frecuentemente (o actualizar como suelen llamarlo), para que los cuatro lectores del blog no pasen ansia e intentar que no decaiga el número de visitas.

fui a hacer el guiri a Roses

La semana pasada estuve de camping en Roses con unos amigos. En general todo fue bastante bien, sin embargo me jodió que se cambiaran los planes que teníamos de ir a hacer turismo por pasar la mayor parte del tiempo de fiesta o playa. Vale, que somos jóvenes y tal, pero yo no me voy de viaje para hacer lo mismo que podría hacer un sitio turístico como Salou, que lo tengo al lado. De hecho los dos pueblos guardan alguna similitud: los dos están enfocados al turismo de sol y playa. Lo que les diferencia es que Salou está hecho una mierda y Roses todavía tiene su encanto.

Salou, y lo digo de primera mano porque es el ejemplo más cercano que tengo, es un cúmulo putrefacto de chiringuitos y hoteles a primera línea de costa, rebosante de bares, pubs, y discotecas. Está masificado hasta límites insospechados: en sus playas es difícil encontrar un sitio para dejar la toalla, y en sus aguas conviven en armonía guiris, medusas y compresas. En Roses, en cambio, si bien no se puede decir que el turismo no haya dejado huella, lo nos que encontramos fue un pueblo bastante menos concurrido. Allí no hay turismo de borrachera: parece que sus veraneantes van buscando algo más de tranquilidad. Apenas hay sitios para salir de noche, salvo desplazándote en coche hacia otras localidades de la zona, como Empuriabrava. Las playas de Roses están limpias, se puede pasear por ellas sin agobio, y el agua, fresquísima e impoluta, invita a bañarse. Todo esto, junto con su ubicación en el marco incomparable de la Costa Brava, hace del pueblo un emplazamiento ideal para empezar a descubrir los encantos de la zona.

Tan sólo un día, de los cuatro que allí pasamos, lo dedicamos a turistear por Cadaqués, Cap de Creus y Port de la Selva. La tierra de Dalí, de fuertes vientos, excelentes playas, y entrañables pueblos costeros. El resto del nuestro tiempo fue un combinado de fiesta, sol, y playa, entre Roses, l’Escala y Empuriabrava. Mi gozo en un pozo, asumí el atolondramiento de mis compañeros de viaje. Aproveché para ponerme más moreno que el negro de Banyoles, y también para quemar hasta el último cartucho entre pubs, discotecas, y un conciertaco que hubo con motivo de la fiesta mayor del pueblo. Y hay que reconocer que unos días de relax y desmadre vienen bien a cualquiera.

la depilación masculina

Unos cuantos años atrás el tío que se depilaba era identificado inmediatamente como un truchón, salvo algunas excepciones como atletas y profesionales de la natación. Hoy en día, en cambio, parece que se están invirtiendo los términos: el hombre que no vaya depilado pronto llegará ser visto como un espécimen cavernario de Atapuerca. Porque a los consabidos atletas y nadadores ya hay que añadirle los metrosexuales, los mondrigones, chulazos de gimnasio, galanes de televisión, etcétera. Esta tendencia se puede observar ahora en verano yendo a la playa o a la piscina. Asimismo cada vez son menos las mujeres que suspiran por machos de pelo en pecho. Es más, a muchas ya les de incluso asco. Lo de que cuanto más pelo más hermoso no se lo cree nadie. Triunfa el andrógeno, hermafrodita y a la última moda.

Por un lado creo que librarse del pelaje masculino puede ser interesante higiénicamente hablando. Pero, por el otro, esta situación hace peligrar la supervivencia de especies emblemáticas como el macho cántabro o el osezno común. Y jode que te impongan ese tipo de cosas, aunque también es cierto que si una chica va luciendo las piernas velludas se convierte de inmediato en el hazmerreír. Del mismo modo, dentro de cincuenta años el tío que no se depile puede que ya sea considerado como un guarro con mayúsculas. Quien sabe lo que sucederá realmente. ¿Quedará esto quizás en una moda pasajera para metrosexuales o deberemos pasar todos por el tormento de la cera ardiendo?

lectura compulsiva de blogs en agregador rebosante

Hasta mediados de este verano tuve mi agregador de blogs abandonado durante varios meses. Primero por la llegada de exámenes; luego por pereza viendo la cantidad ingente de entradas de las distintas bitácoras que se iban acumulando. Puse fin a esta situación hace un par de semanas: al principio leyendo todo con muchas ganas, y más tarde hasta los cojones de empapucharme tanta morralla. Claro, mi lector (Google Reader) rebosaba con los posts de un centenar de blogs -incluyendo fotologs-, generados a lo largo de tres o cuatro meses. Me pasé casi tres días leyendo delante de la pantalla como un gilipollas. Es lo que tienen los blogs, que no te los puedes llevar al baño (sitio idóneo para este tipo de lecturas), ni al parque, ni a la cama antes de ir a dormir (salvo uso de portátiles, pero ya son ganas también).

Y en esos momentos de lectura compulsiva a lo largo y ancho de la blogosfera, y encontrándome yo este verano en casa con mis padres, lo ven a uno pasarse suficientes horas frente al monitor como para tacharle de vago para arriba. No sin razón, pero de todos modos es que a ver como les cuentas que estas leyendo blogs, escribiendo, intercambiando impresiones con otras personas a través del ciberespacio, informándote sobre las últimas novedades, aprendiendo sobre distintos temas… “No me vengas con cuentos y haz algo de provecho” es el tipo de respuesta a esperar por su parte. Y les entiendo, porque son de otra época. Y también porque, joder, se pierde mucho tiempo con los blogs.

Es cuando vas terminando de leer tus tropecientas bitácoras pendientes, cuando te das cuenta de que algunas no te interesan tanto como creíste al agregarlas, de que no tienes por qué leer de carrerilla todos los posts que se publican, de que hay blogs que no se actualizan desde hace meses, y de que hay otros, tan palizas, que publican hasta diez entradas al día. Por todo esto, y por el tiempo que llegamos a dedicar a su lectura, a veces es interesante hacer limpieza en nuestro lector y deshacernos de los blogs ausentes, de aquellos que nos avasallan, de los que han dejado de interesarnos, de los que empiezan a irse por los cerros de Úbeda, de los que se repiten, o incluso de los que se les ha subido el éxito a la cabeza.

comprando souvenirs

Las veces que he estado de viaje me he visto en el dilema de comprar souvenirs. Para los padres, para la abuela, para la tía… Es igual, para quien sea. Y yo soy muy gañán para estas cosas. Porque llegas a la dichosa tienda de recuerdos y no ves más que gilipolleces. Camisetas donde pone “Roma”, o “Amsterdam”, que bien podrían estamparlas en cualquier lugar del mundo. Pedazos del muro de Berlín que bien podrían haber salido de alicatar la cocina de tu casa. Reconozco que no se me da bien comprar souvenirs. ¿Qué les hará más ilusión, unas galletas o una figurita? ¿He de gastarme los dineros abusivamente o traigo a todos una mierda de llavero? ¿Es esto necesario? Hay que quedar bien y, sin embargo, sólo venden mierdas: llaveros, tazas, camisetas, figuritas… Quizás algo de artesanía… Productos típicos de la zona… Lo que significaría engrosar la maleta y dejarse el dinero en el negocio del turismo local. Total, lo meterán en su vitrina de recuerdos; o ni eso: directamente a su cajón de la cochambre. Como dije, salir fuera de viaje implica salir a comprar unos cuantos regalitos, lo que a mí me supone un ligero dilema. Normalmente termino dejándome llevar por el marketing local.

blog cerrado por vacaciones

Me hace gracia cuando veo un blog que advierte a sus lectores de un parón en su actividad, ya sea por trabajo, cansancio, o vacaciones. También ocurre que blogs que llevan bastante tiempo sin publicar nada pidan disculpas por ello. Como si a la gente le importara mucho. A decir verdad, a los pocos lectores que pueda tener un blog seguramente les da lo mismo. Ya se sabe que hay quien publica cinco veces al día, o quien lo hace bianualmente. Incluso pueden alternarse ambos casos. El blog siempre está ahí, inamovible, pero quien lo escribe va y viene, tiene su vida aparte de Internet. Si la mayoría de bitácoras son un mero entretenimiento para quien hay detrás y para quien las lee, sin ninguna norma ni contrato preestablecido, ¿por qué justificar una ausencia? Porque crees que te echan de menos a lo mejor, que entran cada día para leerte y que si tú no cumples dejarán de hacerlo y se olvidarán de ti. Es la egolatría presente en todo blog.

Por otro lado, no hay nada malo, y cualquiera puede decir que ayer no escribió nada porque le dolía la barriga, y quedarse tan pancho. Al final tampoco importa demasiado. El que anuncia que deja el blog reemprende otro al día siguiente, y el que avisa de que se va dos meses de vacaciones vuelve a escribir algo al cabo de una semana. Es así, es esa ligera sensación de dependencia, de compromiso, de importancia que se atribuye uno mismo. Yo mismo he pensado dejarlo al llegar épocas de exámenes, y ha sido precisamente entonces cuando más de gusto me ha venido escribir y leer otros blogs. ¿Atareado? ¿Cerrado por vacaciones? ¡Ja!, ya estás de nuevo contándolo.

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