choque térmico

Este verano está siendo de sobras caluroso, pero el otro día le dio por llover. Pues iba yo por la calle sin paraguas, mojándome bajo un cielo nublado y lluvioso con mi traje de manga corta y mis chanclas, dispuesto a coger el metro. Llegué a la parada bastante empapado y me metí en el vagón. El aire acondicionado estaba a tope, helado por su puesto, como debe ser en verano. Con mi ropa todavía mojada por el chaparrón, la sensación no era muy agradable.

Lo mismo me ocurrió luego cuando tuve que tomar un tren. Un escalofrío recorrió mi cuerpo nada más entrar y recibir otra una bocanada de aire gélido. ¡Vamos a morir de hipotermia! –pensé. Y confieso que también maldije al revisor, al que imaginé como un mamut lanudo, dejando el termostato en el cero más absoluto, y riéndose a carcajada limpia… A mí, que soy alérgico a la temperatura, en momentos así me da por constiparme. Algún hombre viejuno se ponía el jersey durante el trayecto. Y al bajar oí como unas señoras se quejaban del aire acondicionado.

Este no es un hecho aislado, pues cualquiera lo ha vivido también en restaurantes, comercios, cines y demás. La consigna siempre es la misma: aire acondicionado a tope. Yo, que lo sufro especialmente, recuerdo como por ejemplo me he estremecido viendo alguna película en el cine, y no por la película en si. Me he rehecho con una sopa caliente de las bajas temperaturas de algún restaurante. Se me ha puesto el bello de punta en el metro. Y porqué no, también he entrado en algún centro comercial en días de fuerte calor (pero solo unos instantes, no soy ningún esquimal…). ¿Por qué siempre hacen lo mismo? ¿Son insensibles a los cambios de temperatura? A mi es que me dejan de piedra…

Se conoce que a temperaturas demasiado bajas, o por exposición prolongada, el aire acondicionado puede causar molestias en la garganta, faringitis, afecciones respiratorias, somnolencia, dolor de cabeza, problemas cutáneos e irritación de los ojos. Y al pasar de un sitio al otro se produce un choque térmico, que no es bien recibido por nuestro organismo pues no tiene tiempo suficiente de aclimatarse y es algo que ocurre constantemente al entrar o salir de oficinas, tiendas, etc. Además subir o bajar la temperatura rebasando unos límites razonables, incrementa el consumo de energía en un 8% por cada grado (para no despilfarrar, se suele recomendar una temperatura de unos 22ºC en verano, y unos 20ºC en invierno. Más o menos temperatura es ir o con el anorak o desnudos por casa). Si no se garantiza la renovación del aire interior, este termina viciado cosa mala. Y si su mantenimiento no es correcto puede propagar hongos, bacterias y otros residuos.

Por lo visto las temperaturas este año están subiendo hasta límites insospechados, y así ha subido el consumo energético y la venta de aparatos de aire acondicionado. Vamos de mal en peor, ya que según Greenpeace la situación empeorará cada año en lo que a calentamiento global se refiere. La humanidad se baja unos grados en el salón de casa mientras el planeta echa humo. Las aves emigran a otras latitudes más frescas y hordas de medusas llegan a nuestras costas, hasta el punto de tener que alejar a los bañistas del agua (esto es consecuencia de la merma de depredadores de medusas, básicamente tortugas y atunes, pero también buena culpa tiene el cambio climático, el ascenso de las temperaturas y toda la pesca -la pesca del atún claro).

Durante mucho tiempo todos estos sistemas de acondicionamiento del aire utilizaron Clorofluorocarburos (CFC) que se prohibieron porque dañaban la capa de ozono, y me pregunto yo sino serán ciertas las teorías del cambio climático y estamos reventando la temperatura del planeta, mientras congelamos nuestros edificios. Pues yo, que soy optimista, veo el futuro con ciudades cubiertas por cúpulas, con sus tubos de refrigeración e intercambiadores de calor, expulsando gases a altas temperaturas hacia un exterior dónde sólo hay paisajes yermos y dunas, todo bajo una atmósfera abrasadora. En el interior las personas irán bien frescas, con mascarillas para protegerse de los efectos del sistema de refrigeración. En fin no me hagáis mucho caso, mejor que deje estas divagaciones que deben ser fruto del calor… o del aire acondicionado.

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