Hay días en que hubiera valido la pena no abrir el periódico ni poner el telenoticias. Y no me refiero ahora a las noticias de guerras, catástrofes y desgracias, que siempre están ocurriendo en el mundo y de las cuales sólo se informa cuando interesa. Lo digo más bien por esos días en que hay muy poco que contar, como por ejemplo ahora en verano. Se llevan a portada sucesos como la muerte de un jugador de fútbol, o el caso de un tiburón herido que ha llegado hasta cierta playa. Entonces me invade una sensación de estar perdiendo el tiempo con tanta información sobre temas que ni me van ni me vienen.
Los servicios informativos, en general, tienen que cumplir su cuota: llenando de tinta el periódico, hablando equis tiempo en la radio, y también pasando videos en televisión. Cuando no ocurre nada, encumbran a la categoría de titular cualquier memez que destaque mínimamente entre toda la paja. Noticias como churros. Parece una tomadura de pelo, pero los periodistas que trabajan en estos medios se limitan a hacer su trabajo: hay que informar, de lo que sea. Y la audiencia a tragar como borregos adictos a la actualidad, y muy bien informados por cierto. Lo mismo sucede un poco en este mundo de los blogs: quien no tiene nada que decir opta por publicar lo más trivial que se le ocurra, o sino se inventa algo; la cuestión es publicar frecuentemente (o actualizar como suelen llamarlo), para que los cuatro lectores del blog no pasen ansia e intentar que no decaiga el número de visitas.
Que llenen el tiempo con noticias banales aún lo comprendería, si realmente no hubiese nada que contar. Pero no es así. Cada día hay guerras y reporteros que se juegan allí la vida para salir dos minutos, entre el tiempo y los deportes. Decía Pérez-Reverte que hasta las guerras dependen de la televisión y los bombardeos se inician cuando hay máxima audiencia. La televisión es el poder supremo.
Y si el telediario nos intenta manipular y convertir a la masa en eso mismo, un rebaño, qué decir de los programas del corazón. Yo cada vez, veo menos la televisión.