Hubo una época en que los medios no paraban de hacerse eco de Second Life, la aplicación en línea que pretende brindarnos una vida virtual hecha a nuestro antojo. Un entorno tridimensional a través del cual interactuar con los demás usuarios, visitar lugares cuadriculados, comerciar con dinero virtual, y poco más. Un sinsentido al que se le dio un bombo exagerado y por el que realmente transitan cuatro almas en pena que no deben tener nada mejor que hacer. Por si no fuera suficiente, las más prestigiosas empresas abrieron su sede en Second Life a fin de no perder comba en el negocio virtual. Puede que me equivoque pero por ahora todo parece indicar que se trata de un fiasco. Y ya no digamos para aquél que cambió dinero por la divisa virtual.
Pues bien, ahora la moda en aplicaciones web es Facebook, la red social de la que dicen que si no estás en ella no eres nadie. Claro que eso será en los Estados Unidos, porque aquí en España no conozco ni Dios que se haya dado de alta, es más, no está ni traducida a otros idiomas aparte del inglés. De todas formas parece que tiene futuro, sobretodo después de que los desarrolladores decidieran liberar el código fuente de la plataforma, lo que da vía libre a infinidad de ampliaciones, mejoras, y nuevos usos. Por ahora lo que uno puede hacer allí es mantener un perfil público (sólo para usuarios registrados) con sus datos personales, fotos, intereses, aficiones, etc. A partir de ahí se puede contactar con otras personas a través de sus perfiles, mandarse mensajitos, crear grupos de amigos, y un buen surtido de pollas en vinagre que harán las delicias de todo amante de la ciber vida social. Apunten el nombre: Facebook; eso sí, no hace falta que se registren porque de momento parece que no vale mucho la pena (y todavía hay muchas más webs similares, como MySpace, que vendría a ser un Facebook mal hecho).
El tema de las redes sociales es muy interesante, y si no se ha consolidado lo suficiente creo que es, entre otros motivos, por la disparidad de redes existentes, que hace que uno no sepa en cual registrarse por el bajo número de usuarios que alberga cada una, sobretodo en relación al total de usuarios de Internet en un determinado territorio. De momento han tenido bastante éxito las redes orientadas a profesionales, como Xing o Neurona, que permiten buscar y contactar con gente del gremio al que uno pertenezca. Las demás redes sociales sirven, por ejemplo, para mantener contacto con amigos (aunque yo con los míos ya hablamos o nos vemos cuando nos interesa), recuperar viejas amistades del colegio o el instituto (creo que las buenas amistades se conservan siempre, y que los antiguos compañeros tienen suficiente con verse en las cenas de ex alumnos), o hacer nuevas amistades (básicamente lo que se busca en esos sitios es ligar). Luego pueden resultar prácticas, pero no es el fin del mundo si no se participa en ellas.
Tal vez llegue el día en que sea imprescindible tener una identidad unívoca y localizable en la red. Quizás la usaremos tanto para relacionarnos con nuestros conocidos, como para el trabajo, o para contactar con la administración pública. Nos podremos comunicar con cualquier persona internetizada del planeta a golpe de clic, porque seremos uno más entre millones de perfiles interrelacionados entre sí. Esto ya es posible hoy en día, si bien el concepto todavía necesita madurar, y como dije anteriormente, consolidarse en un directorio único. En un futuro no muy lejano habrá que ver si compensa ingresar nuestros datos en esa gran telaraña, a cambio de perder nuestro anonimato y desconectar un poco más de la vida real.
Tiempo al tiempo, eso es como todo. Pero en fin, que yo soy muy feliz paseando por el parque mirando los ruiseñores!xD