Se puso de moda hace un tiempo la noticia de los abuelos “cebolleta”. Los abuelos cebolleta son aquellos viejunos entrañables que merodean en las aglomeraciones públicas en busca de chicas y mujeres a las que arrimarles el paquete sin que se den cuenta. Así, en calles o transportes públicos especialmente saturados de gente, se pegan a la víctima e intentan frotar sus partes contra el trasero de la muchacha en cuestión. Este acto es antiquísimo y aparece en el manual del viejo verde desde tiempos inmemoriales, pero últimamente ha sido denunciado por parte de los programas de sucesos de la tele, al parecer faltos de otras informaciones más relevantes.
De lo que no se habla en las noticias es de los nietos de los abuelos cebolleta. Son esos jóvenes que merodean sin demasiado éxito a todas las féminas en las discotecas, y que a medida que empeora su tasa de alcoholemia intentan acecharlas cada vez desde más cerca, hasta llegar a rozarlas. Valiéndose de torpes vaivenes de cadera al ritmo de la música, intentan acercarse a todas las chicas con la excusa del baile, siempre por detrás y con alevosía, hasta tratar de tener algún escarceo con ellas o, como mínimo, poder arrimarles la cebolleta durante unos instantes que posiblemente graben en su febril mente.
I quien no ha sido un poquito niteo de cebolleta alguna vez en su vida?
Para que luego digan que tiempos pasados fueron mejores. Demostración técnica de la falta de evolución real del ser humano. Pero nada, a maquillarlo con ideas de sociedad. Seguimos siendo los mismos salidos que nuestros antepasados.