Recientemente hablaba con un colega que me decía que le aburrían un poco los blogs, porque según él están todos cortados por el mismo patrón. Todos hacen lo mismo, siempre hablan de las mismas cosas, me decía. Y no le faltaba razón: la mayoría nos dedicamos a ir vertiendo nuestras opiniones sobre temas de actualidad, a contar ciertas experiencias curiosas, a hacer recomendaciones, y poco más. Visto así, parece que la cosa no da para mucho si hay tantos blogs y tan poca variedad. Sin embargo, si buscamos un poco más seguro que encontramos aquél que verdaderamente nos entretenga, o que capte nuestro interés por algún motivo. Sea como sea, esta marabunta de blogs tan parecidos los unos con los otros no es casual. Lo que ocurre es que hay ciertas limitaciones al escribir un blog que hacen que la mayoría converjan hacia el mismo perfil.
Quitando los blogs literarios -poesía, relatos, etc.-, que son más bien literatura en forma de blog, y exceptuando también los videoblogs, fotologs y otros experimentos multimedia, todo lo que queda se reduce más bien a un género entre diario personal y periodismo. Dado que los blogs son públicos y que a la larga se hace difícil garantizar el anonimato, el terreno más personal y privado de cada individuo tiende a preservarse, dejando Internet para una faceta más pública de su autor, que a la postre acostumbra a ser la menos interesante. Y ya que nuestro día a día no da para mucho, y si hay tomate no lo vamos a contar por pudor a que personas no deseadas nos leyeran, sólo nos queda prácticamente comentar la actualidad, desde nuestro punto de vista y según nuestros intereses, o hablar del tiempo, o de lo primero que nos pasa por la cabeza. Si a todo esto le sumamos a menudo falta de medios, formación, tiempo libre, o motivación, es comprensible que el nivel medio de contenidos de los blogs no sea nada extraordinario, más bien al contrario.
Te propongo una segunda parte de artículo, una vuelta de rosca más. Propon soluciones, temas alternativos que quisieras leer o escribir, etc.